esús C. Aguirre Maldonado
Considerado por siempre como un hombre de acción, por siempre muy metido en el beisbol y amante de la charrería, que fácilmente era localizable en los principales actos públicos de Delicias y quien rara vez faltaba a las sesiones y programas sociales del Club Rotario, y de su partido por siempre, el Revolucionario Institucional (PRI), la noche de este miércoles 30 de junio dejó de existir a la edad de 89 años Don Rogelio Torres Abasta.
Nació el 15 de octubre 1931 en la Capital del mundo, Hidalgo del Parral, Chihuahua, en la calle de Las Golondrinas en el barrio del Triste, entre el Conejo y San Nicolás, por lo que contaba con 89 años y seis meses y medio.
El parralense, avecindado en Delicias, en vida se desempeñó como banquero, beisbolista, agricultor, promotor deportivo, rotario, charro de corazón y convicción, político, actor y autor de decenas de acontecimientos de las más variadas índoles, y formó parte importante en el patronato de construcción del ya demolido viejo Parque Deportivo Municipal Delicias, de la avenida Del Parque y calle Séptima poniente, conocido también como el Viejo Orta.
Además, como presidente de la Asociación Estatal de Beisbol, trajo para el estado de Chihuahua y en particular a Delicias, donde se jugó la gran final, el Campeonato Nacional de Beisbol de 1966, donde Chihuahua con base en Delicias y el beisbol de la Tercera Zona, lograron coronarse implantando la marca de los 72 Ceros, cuyo monumento ahí quedó como mudo testigo.
La sede del Nacional se obtuvo en el Congreso Nacional de Beisbol Amateur de 1966 en Pachuca, Hidalgo.
Rogelio Torres Abasta fue el décimo hijo del maestro constructor Santiago Torres Vaca, originario de Santa María de las Caldas del Valle de Huejoquilla, hoy Jiménez y de María del Carmen Abasta Saucedo de Matehuala, San Luis Potosí.
El 13 noviembre de 1949 llegó a Parral El Banco de Chihuahua S.A. dependiente del Banco de Comercio, el más importante del país y Rogelio, recomendado por el empresario Manuel Valles recibió una oferta para incorporarse y a los tres meses ya era un funcionario auxiliar, con su firma registrada a nivel nacional.
Al poco tiempo fue nombrado subcontador y al año siguiente despachaba como contador.
Ya en Delicias, como funcionario bancario, jugó en un campo localizado en lo que hoy es el fraccionamiento Imperial, eventualmente en el Parque Deportivo “Viejo” Orta, con su participación en la primera o tercera base.
Al final de la temporada formó parte de la selección azul del juego de estrellas Delicias, que crecía incesante al ritmo del trabajo incansable de sus moradores.
Desde 1937, esta ciudad contaba con el trabajo comunitario del Club Rotario, que viendo el espíritu de servicio de Torres Abasta, le ofreció la oportunidad de contarlo entre sus socios, club al que ingresó el 30 de octubre de 1957, llevando de padrinos a Jaime Riosvelasco Fierro y Carlos Olivas Chávez.
Le tocó formar parte del Patronato para remodelar y ampliar el Deportivo Municipal Delicias, testigo de grandes hazañas del llamado Rey de los Deportes, y siempre estuvo tocando puertas para lograrlo, desde que comentó que le interesaba entrarle, terco como siempre fue para lograr lo que necesitaba la ciudad y el deporte de sus amores: el beisbol.
Era contador privado tras ser uno de los 12 graduados de los 60 que ingresaron a cursar esta carrera y fue un gran impulsor del beisbol. DEP.