Por Jesús Aguirre

Ya se encuentra en Delicias y se reportó a los entrenamientos con su nuevo equipo Pioneras de la Liga Estatal de Basquetbol Femenil la jugadora cubana Yayma Boulet, de 36 años de edad (nacida en La Habana, Cuba el 14 de abril de 1983) quien espera alcanzar el campeonato, como lo hizo con la selección de su país en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, República Dominicana  en 2003 y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2006 en Cartagena, Colombia.

Con un extenso currículo deportivo, que incluye también medalla de bronce o tercer lugar en los Juegos Panamericanos del 2007 en Río de Janeiro, Brasil, y la disputa de finales con Aztks de Huehuetoca, Estado de México en la LNBP Femenil, con quienes quedó subcampeona al perder la final contra Mieleras, la jugadora llegó a tener un problema en sus ojos por lo que dejó de jugar basquetbol durante ocho años, cuando se encontraba en su mejor momento con la selección nacional de Cuba.

En aquel entonces un padecimiento en sus ojos que le aquejaba desde niña, se dedujo a queratocono (debilitamiento de la córnea) y le impedía volver a ver sus sueños en una duela, según se leía en su receta médica.

El diagnóstico fue como un palo en la cabeza. La cubana de 1.93 metros tenía apenas 26 años y doce de experiencia como seleccionada en el mejor nivel de su país.

Su historia quedaba interrumpida. Tuvo que salir a buscar trabajo, primero, en el Centro de Alto Rendimiento del Cerro Pelado en su natal Cuba y luego, atendiendo prácticas en su municipio para niños de 8 a 10 años o de 12 a 14. En esa misma pausa como jugadora, nació su hija. Tenía que ver cómo ganarse la vida más allá del deporte.

Pero ahora ya está de regreso, aquella etapa ha quedado en el olvido, y la muestra es el subcampeonato recién obtenido en la LNBP Femenil con Aztks de Huehuetoca, Estado de México.

Pero ahora con Pioneras de Delicias, con quien debutará este próximo viernes 27 de septiembre en calidasd de visitante frente a Manzaneras de Cuauhtémoc, espera alcanzar lo máximo que es el campeonato, después de tres años consecutivos que tienen las delicienses quedándose con el subcampeonato (frente a Ojinaga, Indias de Juárez y Cuauhtémoc).

Señala que un día el basquetbol tocó su puerta de nuevo. Aún en los altibajos, una estrella no se resigna a desentrenarse. “En el 2016 me llegó una invitación para jugar en la liga de Brasil. Tuve que dejar a los niños porque verdaderamente yo sabía lo que me apasionaba”.

Ahora menciona que mientras sus piernas aguanten ella va a seguir jugando, porque es su pasión y el basquetbol lo lleva prendido a la sangre.

Su otro amor es su hija Lauren Michelle, que procreó cuando tenía el problema de los ojos.