Houston, Texas— Uno de los protagonistas del Super Bowl LI ya duerme en la sede del partido por el título de la NFL.

Después de haber sido despedidos como auténticos héroes en Atlanta, donde los aficionados les desearon la mejor de las suertes al son de “A-T-L, A-T-L”, los Halcones arribaron ayer a Houston, cerca de las 15:00 horas.

Los emplumados fueron custodiados por la Policía desde las instalaciones de Flowery Branch, Georgia hasta el aeropuerto local.

A diferencia del año pasado, cuando los protagonistas –Panteras y Broncos– del Super Bowl llegaron a Santa Clara, California el domingo previo al “Gran Juego”, para esta edición se definió que el representante de la Conferencia Nacional, Atlanta, llegara primero y el de la Conferencia Americana, Nueva Inglaterra, lo hiciera el día siguiente, es decir, hoy.

El mariscal de campo Matt Ryan, favorito para ganar el premio al Jugador Más Valioso, fue de los primeros que descendieron del avión privado que trasladó a los Halcones. El pasador, al igual que la mayoría de los jugadores, vestía ropa de viaje –pants, sudadera y tenis–. Al momento de pisar suelo texano, cada elemento recibió una gorra blanca con el logotipo de la organización.

En tanto, el ala defensiva Vic Beasley, quien lideró la NFL en capturas de QB (15.5) este año, fue el último que descendió de la parte trasera del charter que aterrizó en el Aeropuerto Intercontinental George Bush.

Dan Quinn, entrenador en jefe de Atlanta, descendió por la escalinata móvil que se instaló al frente del avión, al igual que su cuerpo de entrenadores y ejecutivos de la organización; todos éstos enfundados en ropa más formal como trajes.

Esta es la segunda ocasión que los Halcones protagonizan un Super Bowl, tras el XXXIII de la campaña 1998, y por tal razón algunos jugadores como el tacle defensivo Grady Jarrett y el apoyador Sean Weatherspoon no quisieron perder detalle y grabaron con el celular cada momento.