Arlington, Texas — Mookie Betts anotó la carrera de la ventaja, que amplió después con un jonrón, para que los Dodgers de Los Ángeles ganaran la Serie Mundial por primera vez desde 1988, al imponerse ayer 3-1 sobre los Rays de Tampa Bay en el sexto juego.

Los Dodgers ostentaron la mejor foja de las Grandes Ligas durante esta campaña abreviada por la pandemia de coronavirus. Y en el encuentro del martes, remontaron para ceñirse al fin la corona que se les había escapado durante más de 30 años.

Para lograrlo, se aprovecharon de una decisión que se debatirá durante años, por parte de los Rays.

El abridor de Tampa Bay, Blake Snell, había recetado nueve ponches y parecía tener el control absoluto del duelo con una ventaja de 1-0. Sin embargo, el manager Kevin Cash lo retiró en la sexta entrada, cuando había un out y corredor en primera.

Los Dodgers atacaron rápidamente, y Betts arrancó hacia home desde la antesala en un rodado de Corey Seager dentro del cuadro para colocar la pizarra 2-1.

Por los Rays, los cubanos Yandy Díaz de 1-0, Randy Arozarena de 4-2 con una anotada y una impulsada. Los dominicanos Manuel Margot de 4-0, Willy Adames de 4-0.

Por los Dodgers, el puertorriqueño Kiké Hernández de 1-0.

Título con sabor mexicano

Los lanzadores mexicanos Víctor González y Julio Urías fueron pieza clave en la coronación al dominar con categoría en sus relevos.

Primero González despachó a los 4 rivales que enfrentó, recetando ponche a 3 de ellos.

Julio Urías entró de relevo en la alta de la séptima cuando ya ganaban 2-1.

El abridor de los Rays, Blake Snell, sometió a los Dodgers en las 5.1 entradas de labor en las que ponchó a nueve jugadores. Recibió un hit y heredó un corredor en base, que anotó luego del desastroso relevo de Nick Anderson.

Anderson provocó la segunda carrera de Los Ángeles tras un mal lanzamiento que dejó vía libre a Austin Barnes para anotar la del triunfo.

Mookie Betts aumentó la ventaja con jonrón solitario en la baja de la octava. (Con información de Eliud Pérez / Agencia Reforma)