Nueva Jersey.- La final de la Copa América se vivió con presión tanto en el campo como fuera de él. Argentina y Chile nos reciben cono una primera mitad sin ningún gol, pocos acercamientos a portería y 4 tarjetas, 3 amarillas y una roja. Del lado argentino, dos tarjetas amarillas, una para Mascherano y otra para Messi, que, al menos esta último se sintió como una tarjeta de un árbitro dejado llevar por la presión del equipo contrario más que por su convicción.

Chile, quien nos dejara la herida abierta de los 7 goles como 7 bofetadas al orgullo, se queda con la otra tarjeta amarilla, para Vidal, y la única tarjeta roja hasta el momento, para Marcelo Díaz. Comenzamos la segunda parte del partido siendo testigos de dos equipos, ambos con un pase a la final muy bien merecido, a la expectativa de ver quién se lleva la copa a casa.

Minuto 50 y las tarjetas siguen siendo lo único que se está consiguiendo para este juego. Ahora cae la roja para Rojo, de Argentina.

El juego llegó al minuto 90 sin que cayera un solo gol. Según estadísticas, Chile tuvo posesión del balón el 55% del juego, pero no les bastó para anotar. Y dicho sea de paso, fue Chile quien consiguió la mayor cantidad de tarjetas durante el juego. Después de dos prórrogas con más acercamientos a porterías que durante el tiempo normal, el juego se decidió en penales.