No podía ser de otra manera. LeBron James, cara de la franquicia, y el mejor jugador del planeta, fue galardonado con el MVP de las NBA Finals.

El “Rey” fue factor durante toda la serie, pero en especial en el séptimo partido, poniéndose el equipo al hombro y acreditándose un triple-doble.

En una de las mejores series en los últimos años, LeBron acumuló 29.7 puntos por partido, 11.3 rebotes y 8.9 asistencias.

Por si no fuera poco, el dorsal número 23 demostró lo completo que es como jugador al promediar 2.6 robos por juego y 2.3 tapones, los cuales propinó en varias ocasiones a la estrella de los Warriors, Stephen Curry.