Sochi, Rusia─ La Selección mexicana superó a dos rivales: Nueva Zelanda y Juan Carlos Osorio.

Un gran desempeño del portero Alfredo Talavera y del volante Javier Aquino le alcanzó al Tricolor para vencer de forma ajustada a los neozelandeses, 2-1, con goles de Raúl Jiménez y Oribe Peralta.

Y ahora al Tri le basta con empatar el sábado frente al anfitrión Rusia en la última jornada para acceder a las semifinales de la Copa Confederaciones.

El técnico Juan Carlos Osorio hizo ocho cambios para este juego. Exageró en las rotaciones. Descompuso al Tricolor. Subestimó al rival, que al 85′ estuvo cerca de empatar con un disparo de Thomas que se estrelló en la horquilla. México tuvo que sacar el rosario.

Giovani dos Santos estuvo a kilómetros de pesar lo que Carlos Vela, frío, sin alma. Jürgen Damm fue impreciso en sus decisiones en dos mano a mano. Marco Fabián hasta abanicó una pelota.

La defensiva central dejó todos los huecos posibles. El mayor rival de México fue Juan Carlos Osorio.

En el primer tiempo, Chris Wood tuvo tres mano a mano, el primero de ellos en una jugada en la que Carlos Salcedo se dislocó el hombro izquierdo y en el que de no ser por Alfredo Talavera pudo caer el primero del cuadro neozelandés, una acción en la que Osorio, desesperado, reclamó a sus rivales la falta del Fair Play y recetó a la banca una mentada de madre; Héctor Moreno sustituyó a Salcedo. En el complemento, Moreno salió lesionado y en su lugar entró Rafael Márquez.

Luego fue Clayton Lewis el hombre que filtró el esférico a Wood, en una grosera salida de Néstor Araujo, y esta vez el delantero no perdonó a México, al 42 de tiempo corrido.

Y después del gol de Nueva Zelanda y ante una zaga descontrolada, Moreno intentó el fuera de lugar y Alanís se quedó colgado, y de no ser porque a Wood le falló la técnica la historia pudo ser peor. Lo mismo ocurrió en el complemento cuando un enorme Talavera salvó el error de Diego Reyes.

Héctor Herrera ingresó en el segundo tiempo y el Tri tuvo mayor asociación. Aquino hizo un túnel, luego cedió a Fabián y éste tocó a Jiménez, quien realizó una espectacular media vuelta y anidó el esférico en el ángulo superior derecho al 54 de juego.

Otra vez Aquino marcó la diferencia al 73′ al desbordar por izquierda y mandar el centro retrasado a Oribe Peralta, sólido en su definición, certero, el gol de la aparente tranquilidad, muy aparente porque los neozelandeses pudieron empatar y el duelo terminó en una gresca que ameritó revisión del VAR, con dos equipos calientes, tras un juego ríspido, que México ganó con las uñas (hace cuatro años le metió nueve sumando dos partidos) pese a Juan Carlos Osorio.